La depresión, tipos, signos, síntomas y tratamiento



“Tus emociones no deben ser paralizadoras. No deberían defenderse. No deberían impedirte ser todo lo que puedes ser”. Wayne W. Dyer

La depresión es una grave enfermedad que cursa con una pérdida del ánimo, llanto incontrolado, ideación de ruina, pérdida de interés y en alguna ocasión pensamientos suicidas. Estos son una parte de los síntomas variados que acompañan a los estados depresivos. La depresión es a la psicopatología lo que el catarro a la medicina; nos afecta a todos, pero en mayor medida a las mujeres (la proporción es de 3 mujeres por cada hombre) aunque la mayor incidencia de suicidios consumados corresponde a los varones. La prevalencia es mayor en mujeres casadas que en solteras. Se ha demostrado que las mujeres reaccionan de forma más ansiosa que los hombres frente a las situaciones conflictivas de la vida.

Cuando sufrimos depresión, tenemos sentimos tristes; cualquier pequeño esfuerzo nos cansa; perdemos el sentido del humor y las ganas de hacer hasta aquello que normalmente más nos entusiasma. Pero dichos estados de ánimo suelen ser transitorios y al poco tiempo han remitido. Sin embargo, cuando hablamos de depresión con la gravedad que impone dicha etiqueta este estado se instaura permanentemente en nosotras como si poco a poco fuéramos sumergiéndonos en un pozo sin fondo del cual nos es imposible salir.

La persona deprimida percibe a menudo fuertes sentimientos de aversión hacia sí misma; se siente inútil y culpable de sus insuficiencias. Pueden comenzar a producirse ataques de llanto, pérdida de peso e insomnio. La comida no sabe bien, el sexo no resulta excitante y se pierde todo el interés por la gente afectivamente ligada a ella. La persona deprimida puede empezar a tener deseos suicidas. A medida que sus intenciones se hacen más serias, las ideas esporádicas se convierten en deseos; preparará incluso un plan y lo pondrá en práctica. Hay pocos trastornos psicológicos que sean tan debilitadores y ninguno que produzca tanto sufrimiento como la depresión grave.

Tipos de depresión

Consideraremos varios tipos de depresión agrupadas bajo la categoría de trastornos afectivos.

  • Depresión reactiva o neurótica
  • Depresión endógena
  • Depresión orgánica
  • Depresión psicótica

Síntomas de la depresión

Las tres tienen en común los siguientes factores:

  • Humor depresivo
  • Pérdida de placer e interés
  • Inutilidad y culpabilidad
  • Baja autoestima
  • Incapacidad
  • Pensamientos suicidas
  • Ansiedad
  • Dificultades para pensar
  • Obsesiones y paranoia
  • Perturbación del sentido del tiempo
  • Despersonalización (en casos más graves pueden llegar a sentirse apartados de la realidad, como si simplemente fueran observadores sin participar emocionalmente)
  • Pérdida de energía
  • Lentitud y agitación
  • Trastornos del apetito y el peso
  • Problemas de sueño
  • Reducción de la líbido (falta de deseo en las mujeres)
  • Síntomas corporales (jaquecas, náuseas, dolores varios, calambres etc…)

Todos estos síntomas pueden o no estar presentes en la persona deprimida, estos son un consenso de todos los observados a lo largo de la experiencia.

Para que puedas clasificarte dentro de uno de los tres tipos de depresión mencionados vamos a definirlos con más detalle.

Tipos de depresión

Depresión reactiva

Las depresiones reactivas son las más comunes y del tipo que a todos nos es familiar. No presentan ciclos temporales regulares, por lo general no responden a las terapias físicas (fármacos) no se hallan genéticamente predispuestas y si responden a la terapia cognitivo-conductual.

Este tipo de depresión normalmente parece coincidir con un acontecimiento adverso de la vida, tal como la muerte de un ser querido, el divorcio, las desavenencias conyugales, los problemas económicos o los problemas de desempleo. El inicio de la depresión no tiene porqué ocurrir inmediatamente después del acontecimiento, sino, a veces al cabo de unas semanas o meses. La primera aparición se produce, normalmente en la vida adulta temprana y está caracterizada por sintomatología física y psicológica variada. Es un estado más benigno y no psicótico, aunque, hasta cierto punto, la recuperación se ve influida por factores de personalidad.

Depresión endógena

Este tipo de depresiones son una respuesta a algún proceso endógeno o interno desconocido. Estas depresiones no son desencadenadas por ningún acontecimiento externo; simplemente, se abalanzan sobre la persona afectada. Por lo general, presentan ciclos temporales regulares y pueden ser bipolares o unipolares. La bipolar recibe el nombre de maníaco-depresiva (el individuo pasa repetidamente de la desesperación a un estado de ánimo neutro, de aquí a un estado maníaco hiperactivo y superficialmente eufórico, para volver a la desesperación, pasando por el estado neutro). La unipolar consiste en una alternancia regular de desesperación y neutralidad, sin aparición de manía.

Las depresiones endógenas responden a menudo al tratamiento con fármacos y pueden tener un origen hormonal. También pueden hallarse geneticamente predispuestas (ej. si la madre es depresiva y el padre alcohólico es posible que el descendiente llegue a ser depresivo. Se ha dicho que en los hombres el alcoholismo es el equivalente de la depresión en las mujeres) y sus síntomas suelen ser más graves que los de las depresiones reactivas.

Depresión orgánica

Cuando se hace un diagnóstico de depresión es importante descartar las bases orgánicas, puesto que el efecto y la conducta depresiva están asociadas muchas veces a una lesión cerebral o a la acción de ciertos fármacos.

La depresión, tipos, signos, síntomas y tratamiento

Depresión y suicidio

La enfermedad psiquiátrica con más riesgo de suicidio es la depresión (entre un 10 y un 15%). Los momentos de la enfermedad con más riesgo son cuando disminuye la inhibición y la melancolía (empiezan a mejorar) o cuando se inicia la depresión. Los tres síntomas de la depresión relacionados con el suicidio son:

  • Incremento del insomnio
  • Mayor abandono del cuidado personal
  • Aumento del deterioro cognitivo

Existen varias opiniones sobre la significación de los síntomas psiquiátricos en el paciente suicida, aunque la mayoría de las revisiones nos indican que en una proporción del 70%, los intentos de suicidio presentan una condición depresiva que es fácil de reconocer. Los depresivos endógenos corren mayor riesgo que los depresivos reactivos, los intentos de suicidio son impulsivos, pueden decidirse una hora antes.

Los intentos de suicidio son especialmente comunes entre las mujeres menores de 35 años (más entre 15 y 24 años), los hombres lo hacen en edad más avanzada. Por clases sociales es más común en las más bajas, pero más efectivo entre las clases altas y grupos profesionales de alto estatus económico.

Factores asociados al riesgo de suicidio

  • Mujeres menores de 35 años, hombres mayores de 40
  • Separación, divorcio o muerte del cónyuge
  • Pérdida inminente de un ser querido
  • La soledad y el aislamiento social
  • Problemas económicos, paro reciente o jubilación
  • Mala salud
  • Ocupación de alto estatus
  • Depresión (sobre todo endógena)
  • Enfermedad terminal
  • Problemas con alcohol y/o drogas
  • Anteriores intentos de suicidio
  • Historia previa de trastornos afectivos
  • Historia familiar de trastornos afectivos, suicidio, alcoholismo
  • Indicios suicidas (avisos o conversaciones suicidas)
  • Preparativos (hacer testamento, seguros, nota suicida)

En general los pacientes suicidas están dispuestos a hablar de sus intenciones y para algunos la necesidad de desahogarse con alguien que les toma en serio es terapeuticamente positivo. Cuando existe la posibilidad de suicidio se le debe animar a que hable de ello y procurar emplear tiempo en el futuro para seguir hablando del tema con lo cual se puede facilitar el ingreso temporal en una unidad psiquiátrica y/o proporcionar la ayuda necesaria para atenuar la circunstancias que provocan el intento suicida.

Tratamiento de la depresión

El tratamiento farmacológico de la depresión se realiza bajo un estricto seguimiento médico con antidepresivos orales, lo más utilizados son los Tricíclicos o Tertracíclicos. También se utilizan los IMAO (Inhibidores de Monoaminoxidasa) y los ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina). La respuesta terapéutica a la medicación suele aparecer a las 4 o 6 semanas posteriores al inicio del tratamiento, y se debe hacer un mantenimiento durante unos 6 meses para evitar una recaída. Cada vez están apareciendo en el mercado nuevos medicapentos más selectivos y con menos efectos secundarios que los tradicionales.

La depresión, tipos, signos, síntomas y tratamiento

Terapia cognitiva

Se basa en el cambio del estilo de interpretación del mundo por parte del paciente afectado de depresión. Este tipo de terapia intenta cambiar las creencias y los pensamientos que llevan a la persona a tener esta enfermedad, fomentando el pensamiento lógico y racional sobre su situación y sus posibles salidas.

Este tratamiento puede combinarse con la utilización de fármacos antidepresivos.

Terapia interpersonal

El objetivo principal es aliviar lo síntomas a través de la resolución de los problemas interpersonales actuales del paciente, reduciendo así el estrés en la familia o el trabajo y mejorando las habilidades de comunicación interpersonal. El terapeuta trabaja con el paciente entrenando sus habilidades sociales. También puede combinarse con la administración de antidepresivos.

Terapia psicodinámica

Esta terapia promueve un cambio de personalidad a través del entendimiento de los conflictos de la infancia no resueltos. Trata de descubrir el origen del conflicto a través de los relatos del paciente e intenta reforzar sus capacidades adaptativas, va más allá de la simple mejoría sintomática. Es un tratamiento de muy larga duración.

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